Desamor Guadalupano


Domingo en la basílica de Guadalupe, el cielo azul y despejado, una hermosa tarde para caminar, comer y pasear por el cerro del Tepeyac, un poco de misa es de trámite en cada visita.


— Hay amor, como te quiero.


— Yo también nena.


— En verdad eres muy lindo por haberme traído a ver a la virgencita.


— Cuando quieras. Ya sabes, si eso te hace feliz a mi me hace feliz.


Basílica de Guadalupe. Centro de fe y esperanza para el pueblo de México, lugar donde la virgen espera a sus hijos, siempre con flores y veladores, eternamente con paseantes de todo la nación… y habitualmente con algunos visitantes incómodos…


— Vente amor vamos a acercarnos para verla mejor.


— Bueno, yo te sigo.


Ante la multitud de la misa una pareja de jóvenes enamorados van de un lado a otro dentro del templo, tratan de encontrar el mejor lugar para acercarse a la guadalupana, para verla, para agradecerle y para pedirle un favor, un milagro o una protección, igual que todos.


La joven muchacha se pone de rodillas ante la orden del padre, sigue la oración e inclina la cabeza, él no lo hace, sólo mira y escucha atento.


— Amor ¿Por qué no te incas?


— Eh… bueno, es que me quede pensando, en lo que caminábamos para acá iba escuchando al padre y me dejó sacado de onda.


— ¿Pues qué dijo?


— Decía que había mucho peligro en el internet y mucha violencia en la tele, que todos se cuidaran por que todo era muy malo para la mente de los jóvenes. Bueno, claro no lo dijo con esas palabras pero eso dio a entender…


— ¿Y eso que tiene de raro?


— Espera deja terminar, es que cerró la idea diciendo que Cristo Jesús así lo deseaba, hasta dijo "Palabra de nuestro señor Jesús" ¿y cuál? En la biblia ni en ningún lado dice nada del internet, ni de la tele, ni de medios electrónicos, que no invente, como iba a advertirnos de cosas que ni existían, ese padre tiene problemas de interpretación histórica y de temporalidad. Es eso o nada más le gusta dar su opinión y firmarla a nombre de chucho.


— ¡Amor no te pongas así! es que habla de esa forma para que la gente entienda y le de confianza el mensaje.


— Bueno ya luego platicamos que la gente ya me volteó a ver feo.


La misa continúa con el ritmo habitual, gente entra y sale, algunos toman fotos, otros sólo se acercan a ver a la virgen y se van, es una ceremonia peculiar pues es imposible mantener la solemnidad que se puede hallar en cualquier otro templo. Así es la virgen, así lo pide y así mismo se hace, hay que aceptarlo, la virgen de Guadalupe es bastante alivianada, le gusta que le lleven flores, dibujos, retratos, veladoras, mandas, que le muestren niños, que le lloren, que le griten, que le alaben, que se postren a sus pies, no exige que la vean cada determinado tiempo, le encanta que lleguen los músicos de todos los géneros, hasta rockera es, cada domingo es una fiesta con ella y ni se diga, cuando es su cumpleaños la cosa sí que se pone buena.


— Oye amor ¿en qué piensas?


— Eh, en nada, sólo observo a la gente, es bastante pintoresco el contraste ¿y tú? Llevas un buen rato nada más viendo para allá sin decir nada.


— Es que estaba platicando con la virgencita


— ¿Y se puede saber de qué platicabas?


— Bueno… pues… me da pena contártelo.


— Ok, no te apures, creo que te pregunté algo incomodo.


— Pero sí te cuento… es que le estaba pidiendo por ti, para que no te pasara nada y que estuvieras bien, es que no sabes lo que haría si te llegara a pasar algo, por eso le pido para que te cuide mucho y siempre estés bien.


— Oh… waw no me esperaba eso… ¡gracias nena que linda!


Con un beso el mundo se cierra por unos segundos.


Terminada la misa la gente corre a colocar sus veladoras, cada una representa un favor pedido o recibido, algunos llevan varias, la del hijo, la del sobrino, el nieto, la del favor de la otra vez y la del favor de ahora, otros ponen sólo una pequeña luz entre la apretujada población de destellos de esperanza.


— Mira amor toma esta veladora y la pones junto a la mía, entonces pides algo, lo que quieras pedirle a la virgen y te persignas.


— Oye… ¿es esto necesario? ¿Por qué no pones doble y más fácil?


— ¿Por qué dices eso, apoco no quieres pedir nada?


— Bueno… pues… no creo que la virgen me quiera regalar una nueva tele o un nintendo, además mejor dejar las cosas claras de una vez, pensé que ya te habías dado cuenta, pero es que no soy fan de estas cosas.


— Pero… una vez me contaste que hasta monaguillo habías sido, yo pensé que…


— Pues pensaste mal amor, si vez que entro aquí y no me persigno, no digo las oraciones, no me inco, no hago nada, pues es una señal no crees. Digo eso sí, guardo respeto hasta dónde puedo.


— Ya veo, pues mira entonces, esta veladora es a ver si cambias de opinión. Seguro tu comentario sobre el padre no era en tono de observador sino de burla y yo no quiero que en una de esos desplantes tuyos termines burlándote de mí.


— Pero no, para nada, simplemente me parece algo incomodo tener que hacer estas cosas cuando no creo en ellas, yo vengo y te acompaño y me comporto pero creo que no puedo hacer más que eso, yo sé de estas cosas, te puedo contar la historia de la basílica, la historia de la virgen, las ceremonias, te puedo dar todo lo quieras saber sobre este lugar o sobre ésta religión… pero tengo mis motivos para ya no creer en ella.


— ¡No me hubieras traído entonces! Nos vemos… y yo pidiendo por ti, ingrato.


— Oye… no, las cosas no son así, espera.


Un anciano detiene al joven de seguir a su amada, lo mira con sus ojos vidriosos y cansados, lo tranquiliza "Estas cosas pasan muchacho. Si quieres a esa muchachita síguele el juego hasta cierto punto, no serás el primero o el último en andar con doble cara en estas cosas"


Los danzantes bailan con el estandarte de su reina, los peregrinos llegan infinitos por la calzada mientras el sol hace blanco el atrio, una pareja se disuelve en la multitud y dos oraciones, una falsa y otra verdadera claman con un mismo fin.


Basílica de Guadalupe, lugar de fe, fiesta y esperanza, templo de todas las historias contadas y deseadas, el día de hoy se vivió en sus entrañas una triste historia de decepción y desamor.

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